Los antibióticos no son necesarios para tratar infecciones respiratorias bajas

Pregunta Clínica:
¿Cuál es la optima estrategia de manejo par alas infecciones respiratorias bajas no complicadas?

Idea Central:
Luego de excluir a los pacientes con enfermedad pulmonar crónica, o con sospecha clínica de neumonía, los antibióticos ofrecieron escaso o ningún beneficio para los pacientes con tos y síntomas del tracto respiratorio bajo, incluyendo los con fiebre y desgarro purulento. Independiente del método de tratamiento, la tos tiene una duración de 3 semanas en la mayoría de los pacientes y más de un mes en el 25%. Los pacientes que recibieron una prescripción inmediata de antibióticos tienden a requerirlos en el futuro. El ofrecer, durante la consulta, una explicación sobre el curso esperado de la enfermedad y las potenciales complicaciones de la tos probablemente asegura una satisfacción óptima del paciente. (LOE = 2b)

Referencia:
Little P, Rumsby K, Kelly J, et al. Information leaflet and antibiotic prescribing strategies for acute lower respiratory tract infection. A randomized controlled trial. JAMA 2005;293:3029-35. .

Diseño Del Estudio:
Ensayo randomizado controlado (ciego único)

Distribución :
Oculta

Contexto:
Ambulatorio (atención primaria)

Resumen:
Los investigadores enrolaron a 807 adultos y niños que consultaron en atención primaria por tos y al menos un otro síntoma relacionado con infección respiratoria baja (desgarro amarillento, dolor torácico, disnea o sibilancias). Se excluyeron los pacientes con asma, patología pulmonar asociada o con sospecha de neumonía) Los sujetos fueron asignados aleatoriamente (con alocación oculta) en un diseño factorial a 1 de 6 grupos. Se les entregó o no, un folleto educativo sobre la tos y luego fueron distribuidos en uno de 3 grupos de antibióticos (antibióticos de inmediato, no se les ofrece tratamiento con antibióticos o tratamiento con antibióticos postergado). El tratamiento de antibióticos incluía amoxicilina 250 mg 3 veces al día o eritromicina 250 mg 4 veces al día. La prescripción postergada podía ser retirada hasta 14 días después de la consulta médica. Los pacientes eran similares a los atendidos por bronquitis aguda en atención primaria: 2 de cada 3 pacientes reportaban fiebre y más del 40% desgarro purulento. Los pacientes, sin ciego al tipo de tratamiento asignado, reportaban síntomas por 3 semanas. A las 3 semanas se completó el seguimiento del 70% de los sujetos. Usando el análisis por intención de tratar, no se encontraron diferencias significativas en la duración o severidad de la tos u otro síntoma entre los pacientes que recibieron antibióticos o no lo recibieron. La duración de síntomas "moderadamente malos" fue más corta, pero solo por 1 día, entre quienes recibieron antibióticos de inmediato. La tos duró un promedio de 12 días independientemente del tipo de tratamiento, con un 25% de los pacientes que reportaron que la tos duró más de 17 días después de la atención que en general fue 7 a 10 días después del inicio de la tos. Los niños y adultos con desgarro amarillento no se beneficiaron más que otros grupos del usar antibióticos y los ancianos se beneficiaron menos al usarlo. Si se compara con el grupo de antibióticos inmediatos, menos de los pacientes del uso postergado o del que no se prescribieron, usaron antibióticos (96% vs 20% y 16%, respectivamente). El folleto educativo no produjo ningún efecto sobre los resultados. Si bien unos pocos pacientes no estaban satisfechos con la postergación de la prescripción del antibiótico, más del 75% de los pacientes estaban satisfechos con el no recibir antibióticos de inmediato. El estudio tenía un poder del 80% para detectar una diferencia del 11% en la tasa de repetición de la consulta. .

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