La reparación dental con amalgamas (mercurio) es segura en los niños


Pregunta Clínica:
¿Son seguras las reparaciones dentales con amalgamas que contienen mercurio en los niños?

Idea Central:
Los niños con tratamientos de amalgama presentaban índices semejantes, ni mejores ni peores en la evaluación neuropsicológica y del comportamiento neurológico que en quienes usaron composite con resina. Los niños que se trataron con resinas presentaron más riesgo de requerir tratamiento adicional. Se necesitan estudios con seguimientos superiores a 5-7 años. (LOE = 1b-)

Referencia:
Bellinger DC, Trachtenberg F, Barregard L, et al. Neuropsychological and renal effects of dental amalgam in children. A randomized clinical trial. JAMA 2006;295:1775-1783.

Diseño Del Estudio:
Ensayo randomizado controlado (doble ciego)

Financiamiento:
Gubernamental

Contexto:
Poblacional

Distribución:
Oculta

Resumen:
Se desconocen los riesgos asociados a la inhalación de vapores de mercurio que se desprenden durante la reparación dental con amalgamas. Los investigadores identificaron a 534 niños, de edades entre 6 y 10 años, sin amalgamas existentes o previas, que requerían al menos dos reparaciones por caries en molares. Los sujetos elegibles fueron randomizados con distribución oculta a tratamiento con amalgama standard con 50% de mercurio elemental o con resina composite blanca, sin mercurio. Todos los individuos que evaluaron los "outcomes" permanecieron ciegos al tratamiento asignado. Se completaron los resultados de al menos el 75% de los niños enrolados durante los 5 años de la investigación, con una pérdida de seguimiento semejante en ambos grupos. La evaluación completa de inteligencia, memoria auditiva, integración motora -visual, atención y estado emocional se practicó con instrumentos validados y previo al tratamiento de las caries, así como a los 3 y 5 años después. Los niños tenían un promedio de 15 superficies dentales restauradas durante el período de 5 años. Usando análisis por intención de tratar, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los niños del grupo de amalgamas o de composite en ninguno de los "outcomes" medidos. Fue, sin embargo interesante observar que se encontró un aumento no significativo de el CI entre los niños tratados con amalgamas. El estudio tenía un poder de 80% para detectar una diferencia de 3 puntos en el CI entre ambos grupos.

Un ensayo randomizado semejante de 7 años, que enroló a 507 niños en otro contexto, publicado en el mismo número de la revista (DeRouen TA, Martin MD, Leroux BG, et al. JAMA 2006;295:1784-1792) tambien reportó no encontrar diferencias en las evaluaciones neurológicas y del comportamiento entre niños tratados con amalgama o resina composite. En este segundo estudio, los niños tratados con resina composite, tenían más riesgo de requerir tratamientos adicionales.

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