Inhibidores de Bomba de Protones se Asocian a Infección Recurrente por Clostridium Difficile.


Pregunta Clínica:

El uso de inhibidores de la bomba de protones ¿aumenta el riesgo de infecciones recurrentes por Clostridum difficile?

Línea de Base:

La exposición a inhibidores de bomba de protones (IBP) durante el tratamiento contra la infección por Clostridium difficile (ICD) está asociado a mayor riesgo de ICDs recurrentes.

Referencia:


Linsky A, Gupta K, Lawler EV, Fonda JR, Hermos JA. Proton pump inhibitors and risk for recurrent Clostridium difficile infection. Arch Intern Med 2010;170(9):772-778.


Diseño del Estudio:


Cohorte retrospectiva


Financiamiento:

Gubernamental


Escenario:


“Otros”


Sinopsis:


En este estudio retrospectivo, los investigadores examinaron la asociación entre el uso de IBP y la ICD recurrente. Se utilizaron registros médicos y farmacéuticos de la “New England Veterans Affairs (VA) Health Care System” para identificar una cohorte de1166 pacientes con antecedentes de un hallazgo incidental de toxina de C. difficile, que hubiesen sido usuarios por al menos un año del sistema de salud del Veterans Affairs (VA), y que además iniciaran tratamiento contra la ICD dentro de los 3 días antes o después de obtener el resultado del test para la toxina.
La exposición a inhibidores de bomba de protones (IBP) durante los 14 días siguientes al diagnóstico de ICD fue identificada mediante recetas médicas u órdenes farmacéuticas solicitadas en dicho período.
La ICD recurrente fue definida como la presencia de un test positivo para toxina de C. difficile entre los 15 y 90 días tras la fecha del diagnóstico inicial.
En total, el 45% de la cohorte tuvo exposición a IBP, casi todos a omeprazol 20mg diarios, o una dosis equivalente de otro IBP. La ICD recurrente fue diagnosticada en 21,5% de la cohorte (25,2% en el grupo expuesto a IBP versus 18,5% en el grupo sin exposición).
Los pacientes en el grupo expuesto a IBP tuvieron mayor prevalencia de enfermedad coronaria, EPOC, patología esofágica, úlcera péptica y enfermedades reumatológicas. Asimismo, requirieron mayor uso de corticoides, y estuvieron más veces hospitalizados. Sus hospitalizaciones fueron con mayor frecuencia de más de 14 días y fueron usuarios de más antibióticos (distintos a los usados contra ICD) en dichas hospitalizaciones durante el período de seguimiento.
Tras ajustar por estos factores, la exposición a IBP se asocia con un aumento del riesgo de ICD recurrente, (con un RR = 1,42; 95% IC 1,10-1,83; P=0,08). Entre los pacientes expuestos a IBP, el riesgo de ICD fue mayor entre aquellos mayores de 80 años (RR = 1,86; 95% IC 1,15-3,01 ; P = 0,01) y entre los que recibieron antibióticos para infecciones distintas a C. difficile durante el seguimiento (RR = 1,71; 95% IC 1,11 – 2,64; P = 0,01). Incluso tras excluir a los pacientes sin evidencia de infección recurrente clínicamente relevante (por ejemplo aquellos con toxina positiva, pero sin tratamiento para ICD documentado el riesgo de ICD recurrente se mantuvo aumentado (RR = 1,52; 95% IC 1,15 – 2,01; P = 0,003).


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