El ser donante de riñón no aumenta la mortalidad a largo plazo



Pregunta clínica:

Los adultos que donan un riñón: ¿tienen mayor riesgo de mortalidad peri operatoria o a largo plazo?


Idea central:


Si bien la mortalidad dentro de los 90 días post-nefrectomía está significativamente aumentada en los donantes vivos de riñones, la mortalidad a largo plazo es igual o menor en los donantes, si se compara con controles pareados. (LOE = 2b)


Referencia:


Segev DL, Muzaale AD, Caffo BS, et al. Perioperative mortality and long-term survival following live kidney donation. JAMA 2010;303(10):959-966.

Diseño del estudio:

Cohorte (prospectivo)


Financiamiento:


Gubernamental


Contexto:


Poblacional


Resumen:


La seguridad a largo plazo de los donantes vivos de riñón permanece incierta. Estos individuos analizaron los datos de un sistema de reporte nacional obligatorio de Estados Unidos para todas las donaciones de riñones de vivos  (N = 80,347) entre abril de y marzo del 2009. La información de muerte post-donación se obtuvo enlazando con la Ficha Maestra de Muertes de la Seguridad Social. Una cohorte pareada de participantes sanos (n = 9364) se tomó de la Tercera Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (NHANES III). Los potencial pacientes controles NHANES fueron excluidos si fueron considerados inelegibles para ser donantes vivos (debido a enfermedades renales, cardíacas, diabetes o hipertensión). Los pacientes controles pudieron usarse múltiples veces, y fueron pareados a los donantes vivos por edad, sexo, raza/etnicidad, educación, historia de ser fumadores, índice de masa corporal y presión sistólica. 

La mortalidad en los primeros 90 días post nefrectomía, fue de 3.1 por 10,000 donantes, comparado con 0.4 por 10,000 en la cohorte pareada NHANES III. Cabe destacar, que a pesar de las diferentes prácticas y procedimientos en la selección de donantes, la mortalidad dentro de los 90 días para los donantes vivos de riñón, no ha cambiado desde hace 15 años. La mortalidad a largo plazo es similar o menor entre los donantes de riñón que entre los pareados de la cohorte de NHANES III (5-años de seguimiento: 0,4% vs 0,9%; y 12-años de seguimiento: 1,5% vs. 2,9%, respectivamente). Tampoco había diferencia en los patrones de mortalidad al comparar los donantes vivos de riñón con los controles pareados estratificados por edad, sexo ni raza.


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