ABORDAJE DEL NIÑO CON BALANITIS

Autor: Dra. Lidia Rodríguez C., Residente Medicina Familiar PUC
Editor: Dra. Pamela Rojas G., Docente Departamento Medicina Familiar PUC

INTRODUCCIÓN:

La balanitis se define como la inflamación del glande, denominándose balanopostitis cuando compromete además el prepucio.1 Se produce de forma secundaria a disrupción de la barrera protectora formada por el prepucio y esmegma.1

La etiología de las balanitis en población pediátrica que no ha iniciado actividad sexual suele ser multifactorial correspondiendo en su mayoría a balanitis inespecífica o irritativas. Estas se observan asociadas tanto a una higiene deficiente 2, como a una higiene excesiva, con retracción forzosa del prepucio y asociado al uso de irritantes como jabón y talco3.

 ¿CUÁNDO SOSPECHAR UNA BALANITIS?

El diagnóstico de balanitis es clínico, sin necesidad de exámenes adicionales en niños que no han iniciado actividad sexual.

Es importante poner énfasis en la historia clínica y examen físico, para descartar posibles diagnósticos diferenciales.

a. Anamnesis próxima:

Lo más habitual en una balanitis es que se presente clínicamente como dolor leve-moderado, prurito y disuria. En niños pequeños puede ser causa de irritabilidad y llanto excesivo.
Es importante indagar por otros síntomas asociados, ya que podría presentarse dentro de un cuadro reactivo en contexto de artritis, diarrea y síntomas oculares (Síndrome de Reiter).4

b. Anamensis remota:

Indagar en relación a antecedentes de inmunosupresión y uso de antibióticos recientes, que predisponen a etiología fúngica.

El antecedente de faringitis estreptocócica en contexto de balanitis con eritema extenso orienta a etiología bacteriana.

Es importante indagar de forma dirigida en cuanto a hábitos (higiene diaria, uso de irritantes como jabón, talco), e inicio de actividad sexual consensuada o en contexto de abuso sexual4

En relación a los antecedentes familiares es importante indagar en cuanto a eczema y psoriasis. La psoriasis inversa puede comprometer pliegues y genitales, simulando balanitis.4

c. Examen físico:

En un niño con balanitis se observa eritema, edema prepucial y exudado de mal olor.5
Es importante diferenciar el origen de la secreción mediante presión manual, ya que la presencia de descarga uretral orienta a una infección de transmisión sexual.4,5
También puede existir presencia de linfoadenopatía inguinal, y en casos de cronicidad, estenosis meatal y fimosis secundaria.4

Es importante tener en cuenta la presencia de banderas rojas que orienten a abuso sexual, tales como la presencia de úlceras genitales y descarga uretral.2,4

 TRATAMIENTO DE UN NIÑO CON BALANITIS:

La mayor parte de los niños con una balanitis responde a medidas generales en un período de 3 a 5 días.4
El manejo se basa principalmente en la restauración de higiene adecuada, realizando aseo diario con agua, incorporando una retracción prepucial suave (nunca brusca ni forzosa), y evitando irritantes4. También podrían indicarse lavados con solución fisiológica.1

Entre las medidas específicas de manejo se encuentran los cursos cortos de antibióticos tópicos y/o la asociación con un tratamiento corticoidal tópico en caso de sospechar dermatitis de contacto irritativa.

 ¿QUÉ DICE LA EVIDENCIA SOBRE EL TRATAMIENTO DE NIÑOS CON BALANITIS INESPECÍFICA?

No existen ensayos clínicos randomizados que respondan esta pregunta clínica.
Basándose en opinión de experto5, la recomendación coincide con los lavados con solución fisiológica, restauración de medidas de higiene adecuadas y uso de antibióticos tópicos en caso de ser necesario.

 RESUMEN:

Las balanitis en los niños son muy frecuentes, de carácter inespecífico, y estar asociadas a medidas de higiene inadecuadas.
En el abordaje de un niño con balanitis es importante reconocer banderas rojas para una derivación oportuna; las que incluyen sospecha de abuso sexual, población que ha iniciado actividad sexual consensuada (ya que podrían requerir estudio adicional), y la falla de respuesta a  tratamientos convencionales.

REFERENCIAS:

  1. Castro F.,  Raby T. Fimosis y Circuncisión Rev Chil Pediatr 2010; 81 (2): 160-165
  2. Leslie JA, Cain MP Pediatric urologic emergencies and urgencies. Pediatr Clin North Am. 2006;53(3):513.
  3. Birley HD, Walker MM, Luzzi GA, Bell R, Taylor-Robinson D, Byrne M, Renton AM Clinical features and management of recurrent balanitis; association with atopy and genital washing. Genitourin Med. 1993;69(5):400. 
  4. Matthew Tews, DOJonathan I Singer, MD. (2015). Balanoposthitis in children: Clinical manifestations, diagnosis, and treatment. 2017, de Up to date Sitio web: https://www-uptodate-com.ezproxy.puc.cl/contents/balanoposthitis-in-children-clinical-manifestations-diagnosis-and-treatment?source=search_result&search=balanitis&selectedTitle=2~50
  5. 2001 National guideline on the management of balanitis. Edwards S. http://www.bashh.org/guidelines/2002/balanitis_0901b.pdf (Accessed on February 14, 2008).