PATALETAS DEL PREESCOLAR: ¿CÓMO PODEMOS PREVENIRLAS?


Autor: Dra. Francisca Figueroa L. Médico Familiar PUC.
Editor: Dra. Pamela Rojas G. Médico Familiar PUC.

INTRODUCCIÓN

Las pataletas son un fenómeno normal y esperable en la edad preescolar, que aparecen entre los 12 meses y los 5 años de edad; y con un peak entre los 18 y 48 meses (1, 2, 3).
Representan la pérdida de control del niño consigo mismo (3), y encuentran su explicación en un desarrollo disarmónico de los niños a esta edad; caracterizado por grandes avances en el área motora, con una gran valoración y persecución de la autonomía, la búsqueda de individuación a través de conductas oposicionistas, y en contraste, un lenguaje aun básico, y una regulación emocional que recién comienza a desarrollarse (3, 4, 5, 6).

 

¿CÓMO PODEMOS PREVENIR LAS PATALETAS?

Las pataletas se caracterizan por desarrollarse a partir de gatillantes claramente identificables, y que suelen asociarse a aspectos relacionados con la persecución de autonomía por parte de los niños, y a sus dificultades para darse a entender (5).
En la medida que los padres puedan reconocer algunos gatillantes y conductas que favorecen las pataletas (que pueden ser particulares para cada hijo), pueden plantearse algunas sugerencias a modo de prevenirlas y evitar su aparición (7, 8, 9,)

 1.- Anticiparse a circunstancias problemáticas:

En la vida de un niño preescolar es importante tener rutinas establecidas, ya que éstas le permiten predecir lo que ocurrirá en su ambiente, y esta estabilidad le otorga seguridad. 
En el caso de salirse de las rutinas conocidas es recomendable anticiparse a algunos problemas que pudieran surgir: 

a.-Anticiparse a las rutinas establecidas en relación a alimentación y sueño: al igual que lo que ocurre con el hambre, el sueño disminuye el umbral de tolerancia de los niños, lo que hace más probable la aparición de una pataleta.

Si es hora de almuerzo y la mamá/ papá se encuentra “atrapado” con el niño en la fila del banco haciendo trámites, puede ser útil llevar una fruta para ofrecerle, y con esto calmar un poco el hambre y disminuir el riesgo de una pataleta.
Frente al sueño se recomienda anticiparse y favorecer que el niño concilie el sueño si se encuentra irritable durante las horas en que normalmente duerme; ya sea acurrucándole, o apartándose a un lugar más tranquilo.
Los padres deben tener presente que en estos casos de hambre o sueño puede ser más sano para ellos incluso retirarse, y dejar para otro día la actividad que estaban realizando. Esto no significa que ellos sean “gobernados por los caprichos de los niños”, y puede ser interesante discutirlo con ellos bajo estos términos. Lo que este cambio de planes efectivamente traduce es que los padres tienen la suficiente sensibilidad para comprender que hay situaciones que escapan al precario control que tienen los niños sobre si mismos, y que luchar contra esto no acelerará el desarrollo de su regulación emocional. La flexibilidad que estos padres demuestran los pone en una clara ventaja emocional sobre aquellos que buscan disciplinar a través de conductas más rígidas, y que terminan siendo poco efectivas y altamente desgastantes tanto para ellos como para sus hijos.

b.- En casos en que los padres reconozcan que se acercan otras circunstancias que pudieran gatillar una pataleta, se sugiere que lo conversen antes con su hijo y discutir con el niño posibilidades para evitar la pataleta.  En estos casos es también es recomendable anticiparse y dar al niño tiempo para prepararse (por ejemplo: “en 5 minutos vamos a comer y apagaré la TV”).

c.- Evitar exponer a situaciones que se sabe serán problemáticas: Puede ser útil por ejemplo evitar pasar con los niños por el pasillo de los juguetes o de las golosinas en el supermercado.

2.- Favorecer la autonomía, pero aceptando los costos asociados

En la casa, que es el contexto inmediato y más familiar del niño, debiera existir un ambiente que favorezca el juego, y una autonomía relativa que le permita realizar sus actividades cotidianas bajo supervisión y libre de peligro.  Esto significa proveer un ambiente adecuado, en el cual los niños se sientan libres para jugar, y los adultos deben anticiparse a “crear” este ambiente. 
Por ejemplo: si le ofrece a su hijo dibujar, retire las tijeras del estuche que le entregará antes de que él las vea. Deje maceteros, cables, enchufes, teclados, teléfonos (todo lo que usted no quiere que su hijo tome) fuera de su alcance antes de que a él le llamen la atención.

Es importante tener presente que los niños en edad preescolar aprenden jugando y experimentando, por lo que el ambiente que los rodea influye directamente en su aprendizaje.  En este sentido los padres deben hacer consciente que los ambientes “creados” para aprender:

  • pueden no cumplir los estándares de orden ni limpieza que ellos quisieran (por ejemplo: el que tenían antes del nacimiento de sus hijos)
  • que los “accidentes” asociados al juego (por ejemplo: la mancha de témpera en la alfombra) pueden anticiparse y prevenirse retirando los elementos de riesgo antes que el niño los vea.
  • y que todo “accidente”, pese a ser indeseable, puede transformarse en una oportunidad para aprender.

 3.- Elegir las batallas que se darán

Favorecer las instancias en que los niños puedan elegir y tomar decisiones de acuerdo a su etapa de desarrollo fortalece su autonomía, y educa la toma de decisiones basada en principios fundamentales, como la verdad o el respeto por el otro. 
Fomentar la autonomía, sin embargo, implica necesariamente aceptar que la decisión tomada por un hijo puede no acomodarnos como padres. Si el ofrecimiento de cederle la decisión de cierto acto es genuino, es fundamental validar su elección, y por ningún motivo vulnerarlo.
Por ejemplo:
- si se le está vistiendo es posible preguntarle: ¿qué zapato te pongo primero, el derecho o el izquierdo?
- si hace frío y es necesario abrigarle, la pregunta puede ser: Voy a ponerte un chaleco ¿prefieres el azul o el rojo?

Para poder llevar a cabo con éxito estas tares es importante considerar qué “batallas” se está dispuesto a “perder” como padres, en vistas a dar la posibilidad al hijo de educar su autonomía. La forma de preguntar y las alternativas propuestas deben ser claras y coherentes con las expectativas de los padres.
En el ejemplo previo la pregunta debe ser: ¿qué zapato te pongo primero?, y no ¿quieres ponerte zapatos o no? (salvo que los padres estén dispuestos a aceptar que la decisión del niño efectivamente sea no usar zapatos)
 
Por último, es importante tener claridad en relación a cuáles son las “batallas que no se discuten”, y actuar en consonancia. O sea, NO preguntar ¿quieres apagar la tele para que podamos ir a comer?, y preferir “vamos a comer, ¡que rico!”

 

EN RESUMEN:

Las pataletas son un fenómeno normal, y conocer su génesis con una perspectiva del desarrollo  permite a los tratantes entender el fenómeno, y ofrecer a los padres orientación y guías anticipatorias.

Prevenir las pataletas es posible, y la clave para esto está en evitar que se desencadenen. Por lo general los gatillantes son fácilmente identificables, y suelen asociarse a aspectos relacionados con la persecución de autonomía por parte de los niños, y a sus dificultades para darse a entender.

Anticiparse a circunstancias problemáticas (como hambre, sueño, o cambios en las rutinas); favorecer la autonomía de los niños, pero de manera planificada y aceptando ciertos costos asociados; y decidir anticipadamente qué batallas se darán y cuales no, son una buena forma de prevenir el inicio de una pataleta.

 

REFERENCIAS

1.-Hale et al. Emotional and behavioral problems in children. Summary of a round-table discussion. Pediatrics. 1960; 26(4): 700-715
2.-Baker R. Manual de asistencia primaria en pediatría.  Ed. Masson Little. Brown, S.A.  Barcelona 1997. 
3.-Material de apoyo Programa de estimulación del Desarrollo Infantil “juguemos con nuestros hijos”. Cesfam- ANCORA Juan Pablo II, La Pintana. 2009
4.-Banks Childhood discipline: challenges for clinicians and parents.  American family physician. 2002;66(8): 1447-1453
5.-Céspedes A. niños con pataleta, adolescentes desafiantes. Como manejar los trastornos de conducta en los hijos. Ed Vergara, Chile. 2007. 
6.-Blair et al. Playing it cool: temperament, emotion regulation, and social behavior in preschoolers. Journal of school psychology.  2004; 42: 419-443
7.-Lyford-Pike A. Hijos con personalidad… raíces y alas.  Ed. Universidad  Católica de Chile, Santiago 2006. 
8.- Karp H. The happiest toddler on the block Ed. Batam books, New York. 2008. 
9.- MacKenzie R. Setting limits with your strong-willed child. Ed. Three rivers. New York, 2001