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Trastorno Oposicionista Desafiante en Atención Primaria: ¿Hacemos el diagnóstico? Introducción A. Un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante, de al menos 6 meses de duración, y en el que están presentes cuatro o más de los siguientes comportamientos:Epidemiología:a. Se encoleriza e irrumpe en pataletasB. Deterioro clínicamente significativo en la actividad social, académica o laboral. Distintas series muestran en el mundo una frecuencia entre un 2 a un 16% en población general, con una relación entre varones y mujeres de 3 es a 1 (2). En Chile se ha descrito una frecuencia de 7,6% (3). Un 69 a 80% de los adolescentes con diagnóstico de TOD cumplen además criterios para el diagnóstico de síndrome de déficit atencional (5). Tratamiento (5) El tratamiento de estos pacientes tiene 2 pilares fundamentales: manejo conductual y terapia farmacológica. I. Manejo conductual: tiene dos enfoques que se diferencian entre si por el marco teórico que los sustentan y por su enfrentamiento: el enfoque conductista y el cognitivo. a) Enfoque conductista2. Establecer un programa de incentivos antes de utilizar los castigos. 3. Planificar previamente la actuación ante posibles malas conductas. – Anticipar, analizar y, si es posible, prevenir4. Reconocer y aceptar que las interacciones dentro de la familia son recíprocas. La conducta de los padres está muy influenciada por la conducta del niño y viceversa. b) Enfoque cognitivo Marco teórico: ciertos niños presentan conductas inflexibles y/o explosivas y un retraso en el desarrollo de habilidades cognitivas concretas, en la habilidad para regular emociones y en su flexibilidad cognitiva. En enfoque cognitivo centra el problema en la cognición más que en la conducta, de modo que los niños pueden realizar las cosas en forma correcta sólo si disponen de las habilidades necesarias. Manejo propuesto: consiste en dividir las conductas en tres grupos o “cestos”: A, B y C: - Cesto A: aquellas en las cuales el niño corra riesgo de hacerse daño, realice agresión física a otro o exista riesgo de romper, dañar o atentar contra propiedad ajena. Si se presentan estas acciones, el manejo debe ser reprimir la conducta a través de una imposición del adulto, es decir, sin discutir, argumentar, ni gritar.II. Farmacoterapia: La farmacoterapia de primera línea para el TOD es el metilfenidato, sobre todo si existe comorbilidad con síndrome de déficit atencional. Se recomienda dosis hasta 40 mg al día y en forma continua, sin interrupción los fines de semana ni vacaciones. La terapia de segunda línea son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina: sertralina, paroxetina y fluoxetina, siendo esta última la única aprobaba por la FDA para niños menores de 12 años. Este tratamiento se reserva para los casos en los que existe un componente ansioso o conductas obsesivas. Otros medicamentos usados en el manejo del TOD son los inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina, como la atomoxetina, recomendada cuando existe un componente ansioso importante. Los antipsicóticos atípicos, como la risperidona, son parte del arsenal usado por los neurólogos para el TOD cuando en el caso de niños con trastornos del espectro autista o conductas agresivas de carácter grave. Resumen El TOD puede afectar hasta a 1 de cada 10 niños, la mayoría de los cuales presenta otras morbilidades como SDA. Se caracteriza por una conducta negativista, desafiante, desobediente y hostil dirigido a figuras de autoridad, la cual es persistente y genera problemas severos a nivel familiar y social. El tratamiento se basa en el manejo conductual, ya sea de enfoque conductivo(busca modificar las prácticas parentales), o cognitivo (busca desarrollar las habilidades madurativas del niño) y en apoyo farmacológico. Bibliografía |
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