PROBIÓTICOS PARA EL TRATAMIENTO DE DIARREAS


Autor:
Dra. Pamela Rojas,
Médico Familiar PUC

Editor:
Dra Verónica Valdés,
Docente Departamento de Medicina Familiar PUC



INTRODUCCIÓN
Por años la industria farmacéutica ha promovido el uso de probióticos como herramienta terapéutica en las diarreas agudas.
Desde hace algún tiempo, la industria alimenticia se ha sumado a la producción de probióticos, lo cual ha permitido disminuir sus costos y facilitar su acceso por parte de los pacientes. Lo anterior, si bien supone un beneficio, también exige una revisión crítica que permita sustentar su efectividad en el tratamiento de ciertas patologías, y asegurar que su consumo no implique riesgos relevantes para la salud de la población.

Los probióticos son por definición preparados de células microbiales, o componentes de éstas, capaces de producir efectos benéficos en la salud y bienestar de quien lo recibe (1). Entre los probióticos más conocidos se encuentra el ácido láctico de las bacterias y la levadura Saccharomyces (2).
En las diarreas, la principal justificación del uso de probióticos radica en el hecho que actúan compitiendo, tanto por los sitios de unión de la mucosa intestinal, a los cuales se adhieren los patógenos, como por los nutrientes disponibles. Adicionalmente, su uso permite acidificar el contenido entérico, lo cual incrementa la respuesta inmune del paciente (3, 4, 5).


PROBIÓTICOS EN DIARREA AGUDA

1. EFECTIVIDAD
Existe diversa literatura que ha evaluado la efectividad de los probióticos en la diarrea aguda.
Los estudios más clásicos y con mayor difusión se han centrado en población infantil. En este grupo una revisión sistemática (RS) demostró que, en comparación con placebo, el uso de probióticos, (6):

- Reducía el riesgo que los cuadros se prolongaran por más de 3 días (RR: 0,4; 95% IC 0.28 a 0.57).
- Reducía la duración de la diarrea en 18,2 horas (95% IC 9.5 a 26.9 horas)

Otro metanálisis de 7 estudios randomizados controlados (ERC) demostró resultados similares, con una reducción en la duración de los cuadros de diarrea de 0,7 días (95% IC 0.3 a 1.2 días) en el grupo tratado con probióticos (7).


En población general (niños y adultos), una RS de 23 ERC (n= 1917) comparó el uso de probióticos versus placebo en el tratamiento de la diarrea aguda (8).
La RS incluyó preparados farmacéuticos y fórmulas lácteas con distintos agentes probióticos.
La RS demostró que el uso de probióticos:
- Redujo el riesgo que la diarrea se prolongara por más de 3 días: (RR: 0,66; 95% IC 0.55 a 0.77).
- Redujo el promedio de duración de la diarrea en 30.48 horas (95% IC 18.51 a 42.46 horas).
2. EFECTOS ADVERSOS
En general no se han reportado efectos adversos importantes al utilizar probióticos como tratamiento de las diarreas agudas (9, 10, 11, 12, 13). Los estudios están realizados en pacientes inmunocompetentes, por lo tanto no es posible extender esta conclusión a pacientes con algún tipo de compromiso inmunológico.


PREPARADOS COMERCIALES
En Chile, los probióticos se encuentran disponibles para el uso de los pacientes en dos formas:

1. Preparados farmacéuticos tradicionales: disponibles sólo en farmacias y en venta sin receta médica.

2. Productos lácteos: Preparados que combinan bebidas lácteas con concentrados de cepas de lactobacillus. Se encuentran disponibles en supermercados y tiendas afines.
En Chile, el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) y el Instituto Nacional de Tecnología de los Alimentos (INTA) han catalogado estos preparados como "alimentos funcionales", o sea, como alimentos "que en forma natural o procesada, contienen componentes que ejercen efectos beneficiosos para la salud, que van más allá de la nutrición" (14, 15).
Los preparados disponibles en Chile utilizan el lactobacillus acidophilus, el cual posee un cierto número de propiedades biológicas validadas que lo convierten en un fenómeno probiótico. La cepa específica (LA 1) se adhiere fuertemente a las células intestinales, limita la adhesión de bacterias patógenas y estimula la protección inmunológica del paciente (14).


RESUMEN
Los probióticos son preparados que han demostrado ser efectivos en reducir la duración de la diarrea aguda en niños y adultos.
Al comparar con placebo, las diferencias entre el grupo que recibe probióticos versus el grupo control son estadísticamente significativas, sin embargo al evaluar su relevancia clínica, la magnitud de ésta impresiona ser menor.
Con respecto a sus efectos adversos, el uso de probióticos no ha demostrado efectos significativos, sin embargo los estudios no incluyeron a pacientes con compromiso inmunológico.
Dado los argumentos previos es factible plantear el uso de preparados probióticos como coadyuvante en el tratamiento de diarreas agudas, entendiendo que su efecto es moderado y que la terapia rehidratante es lo primordial.


REFERENCIAS
1. Salminen S, Ouwehand A, Benno Y, Lee YK. Probiotics: how should they be defined?. Trend Food Sci Technol 1999;10:107-10.
2. Naidu AS, Bidlack WR, Clemens RA. Probiotic spectra of lactic acid bacteria (LAB). Critical Reviews in Food Science and Nutrition 1999;39(1):13-126.
3. Gismondo MR, Drago L, Lombardi A. Review of probiotics available to modify gastrointestinal flora. International Journal of Antimicrobial Agents 1999;12(4):287-92.
4. Goldin BR. Health benefits of probiotics. The British Journal of Nutrition 1998;80 Suppl(4):203-7.
5. Vanderhoof JA, Young RJ. Use of probiotics in childhood gastrointestinal disorders. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition 1998;27(3):323-32
6. Szajewska H, Mrukowicz JZ. Probiotics in the treatment and prevention of acute infectious diarrhoea in infants and children; a systematic review of published randomized, double-blind, placebo-controlled trials. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition 2001;33 Suppl 2:17-25
7. Van Niel CW, Feudtner C, Garrison MM, Christakis DA. Lactobacillus therapy for acute infectious diarrhoea in children: a meta-analysis. Pediatrics 2002;109(4):678-84.
8. SJ Allen, B Okoko, E Martínez, G Gregorio, LF Dans. Probiotics for treating infectious diarrhoea. Cochrane rewiew, 2003.
9. Hata D, Yoshida A, Ohkubo H, Mochizuki Y, Hosoki Y, Tanaka R, et al. Meningitis caused by Bifidobacterium in an infant. The Pediatric Infectious Disease Journal 1988;7(9):669-71.
10. Piarroux R, Millon L, Bardonnet K, Vagner O, Koenig H. Are live saccharomyces yeasts harmful to patients?. Lancet 1999;353(9167):1851-2.
11. Salminen S, von Wright A, Morelli L, Marteau P, Brassart D, de Vos WM, et al. Demonstration of safety of probiotics -- a review. International Journal of Food Microbiology 1998;44(1-2):93-106.
12. Saxelin M, Chuang NH, Chassy B, Rautelin H, Makela PH, Salminen S, et al. Lactobacilli and bacteremia in southern Finland, 1989-1992. Clinical Infectious Diseases 1996;22(3):564-6.
13. Sussman J, Baron E, Goldberg S, Kaplan M, Pizzarello R. Clinical manifestations and therapy of Lactobacillus endocarditis: report of a case and review of the literature. Reviews of Infectious Diseases 1986;8(5):771-6.
14. "Alimentos funcionales". SERNAC. Informe Noviembre 2004. Disponibilidad on line.
15. Araya L, Héctor y Lutz R. Alimentos funcionales y saludables. Rev Chil. Nutr. Abr 2003;30(1):8-14.